Cómo alargar la vida de tus prendas

¿No os ha pasado que os habéis comprado algo y que al cabo de un tiempo veis que la prenda ha perdido su forma, que el tejido se ha estropeado o que ya no está tan bonita como el primer día? Está claro que el paso del tiempo afecta a las prendas, pero se puede disminuir su desgaste si sabemos cómo cuidar bien de ellas.

Algunos puntos son obvios, como seguir las instrucciones que aparece en la etiqueta de lavado. Debemos hacer caso cuando una etiqueta nos indica que tenemos que lavar la prenda a mano, a determinada temperatura, o evitar algunos productos como la lejía ya que de lo contrario las fibras se pueden deteriorar.

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vía hogarmania.com

Por otra parte, debemos conocer aquellas costumbres que desgastan nuestras prendas. Que una prenda admita el lavado con agua caliente no significa que sea lo mejor, ya que las fibras sufren más, y si no está tan sucia, un lavado con agua fría será más que suficiente. Y no podemos olvidarnos que cuanto más lavemos una prenda, menos nos durará. No es cuestión de no lavar nunca nuestra ropa, por supuesto, pero sí vale la pena evaluar si es necesario lavarla o si podemos llevarla una vez más.

El secado es tan importante como el lavado; siempre es mejor secar las prendas al aire libre (a la sombra si puede ser) que utilizar la secadora. No sólo es más ecológico y económico, nuestras prendas lo agradecerán. Y, además, te facilitará el planchado.

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Si tendemos la ropa, hay que atender a las instrucciones de la etiqueta ya que algunas prendas, como por ejemplo los jerseys gruesos, deben tenderse planos para evitar que se estiren con el peso.

En la misma línea, hay que seguir estas precauciones cuando guardamos la ropa en nuestro armario. Las camisas y prendas ligeras se deben guardar colgadas, pero el tricot grueso debe guardarse plegado para evitar que se deforme.

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Otro punto importante es mantener correctamente las prendas. Coser los botones que están a punto de caerse, quitar las bolitas que salen en algunos tejidos, remendar los agujeros o arreglar los descosidos cuando todavía son pequeños para evitar que se hagan más grandes asegura que mantenemos nuestras prendas durante más tiempo en buen estado.